
Giras y venteas como el sol en mi pentagrama, mientras por las grietas se va colando el mañana de puntillas, sin avisos.
Punteas mis sueños con las melodías incompletas del alma...absurdas tramas se deslizan entre mis sábanas
Después huyo por tu pelo hacia el hueco de tu espalda, donde anidar sin miedo, sospecho tu marcha y tanteo mi destierro níveo y frío...
Sería hermoso pensar sólo en eso, pero hoy es lunes amigos y las cosas no pintan bien, Barcelona, como Madrid, Bilbao, Valencia, y más, se colapsa siempre, aunque ahora en la liga de los desastres nacionales (que no episodios de Don Benito), esta ciudad está en cabeza, el AVE que va viniendo desde el ’92, mientras llega va agujereando las vías (como para fiarse si pasa debajo de tu casa!)
Tiembla el templo de la modernidad, y temblaremos todos.
Las cercanías de RENFE llegan con dos horas de retraso, los autobuses que debían evitar problemas, generan más, además, como no hay conductores de aquí los han cogido de fuera y claro,....muchos se han perdido...Mientras, el de siempre,...el ciudadano perplejo, incrédulo y asqueado, no sabe como protestar. Solo mira con los ojos bien abiertos por el absurdo cotidiano de esta ciudad de los milagros que ya no se entiende así misma, ni a la madre que la parió.
Y la carne sube por culpa del petróleo, eso si ecológico, porque los cereales ya no alimentan animales si no coches, y aparecen extraños clubes con nombres como “El club de Bilderberg”, donde, parece ser que hombres (en genérico, que me niego a poner también mujeres por principio y por dar por el saco a las feministas más exacerbadas), repito, hombres oscuros mercadean con guerras y pelícanos, financian ONG (como Greenpeace?), se oponen a la energía nuclear de fusión porque eso supondría que cada pueblo podría ejercer su poder con independencia económica, alzan muros, rompen acuerdos, pactan treguas, conceden Nobeles, ...todo, eso sí... en hoteles de cinco estrellas.
Y aquí sigo yo mirando perpleja como me cobran el túnel que lleva al trabajo, donde obviamente cobraré menos por ser mujer, me sentiré más culpable por dejar a mis hijos en manos de canguros, y por el que pagaré a hacienda (que a saber...somos todos) y al estado (con minúscula, sí qué pasa? Algún problema?) por una seguridad social que me niega el derecho al paro, me penaliza si me enfermo y me enloquece con sus Ivas y venías.
Mientras Carod grita aquello “yo me llamo Josep Lluis”!, cosa que mi ordenador, como los vuestros me lo rectifica con hache final, y... ya nada me parece absurdo y todo me parece una locura, un despropósito...y pienso, seremos tan idiotas que seguiremos aguantando todo esto si una buena pataleta, cacerolada, quema de contenedores kaleborronkeños, coches a lo “banlieu”?...
No lo entiendo, no me entiendo, no nos entiendo...y sigo conjugando nuestra estupidez con su estulticia...en el poema de mis días prosaicos.
Hay que joderse!!!!!